Luego del caos y la destrucción que dejó la Segunda Guerra Mundial y del ambiente musical conservador que los líderes italianos promovieron,
el público italiano estaba listo para un sonido más relajado. Mientras el jazz, el swing y el boogie-woogie alcanzaban popularidad mundial, en Italia
se fusionaban con la tradición local de los cantantes románticos. El renacimiento musical de los años ’50 y ’60 fue como una segunda liberación.
El pasado recobra vigencia en Italian Café, la compilación que Putumayo lanzará el 5 de julio de 2005; captura la música y la actitud de esa
época y de los cantantes modernos influidos por esa era. El CD es secuela de la serie iniciada con French Café, la exitosa colección de Putumayo.
Varios de los artistas de Italian Café llenaban los clubes nocturnos de aquellos años ganando popularidad a través de los por aquel entonces recién
inaugurados canales de televisión y la floreciente industria filmográfica. Uno de ellos, Fred Buscaglione, personificó la imagen del adorable
rufián. En los años en que gran parte de la música extranjera estaba prohibida por el régimen fascista italiano, Buscaglione era prisionero de
guerra en un campo de concentración de los Estados Unidos, hecho que le permitió conocer los estilos musicales que estaban surgiendo en ese
país. Fiel a su vida descontrolada, Buscaglione falleció a los 40 años cuando una mañana de 1960 chocó su Thunderbird rosa de frente con un
camión.
El Quartetto Cetra surgió a finales de los años cuarenta, cuando realizó las sobregrabaciones para las versiones italianas de las películas Dumbo
y El Mago de Oz. Durante la siguiente década, Renato Carosone fusionó el folklore napolitano con el jazz y boogie-woogie americanos, creando
así un estilo distintivo que lo convirtió en un artista conocido en Italia y un cantante romántico líder de los rankings de los Estados Unidos.
Nicola Arigliano, hoy con más de 80 años, es el único de los artistas de aquella época incluidos en Italian Café que continúa actuando al día de
hoy. Nacido en 1923 en un pequeño pueblo del sur de Italia, Arigliano se escapó de su casa cuando apenas tenía 11 años para tocar en los clubes
nocturnos de Milán. Tras experimentar un gran éxito comercial, Arigliano desapareció de los escenarios por 30 años. En la última década resurgió
con cuatro álbumes nuevos y un premio de la crítica en el influyente Festival de San Remo.
Dos canciones de este CD son de Giorgio Conte, quien no es tan conocido como su hermano Paolo. Sin embargo, como ambas canciones lo
demuestran, el hermano mayor tiene un espíritu jovial que brilla en sus letras. En “Gne Gne” se mofa de una enamorada y famosa estrella de
cine porque jamás dice algo coherente; sólo se le oyen chismes y “gne gne (bla bla).” En “Cannelloni” se burla de otra novia que al estar siempre
a dieta no puede disfrutar del placer de comer pastas.
Gianmaria Testa es más famoso en el extranjero que en su país, donde aún trabaja como encargado de una estación de trenes. Testa
interpretaba sus canciones sutiles e introspectivas para un pequeño grupo de seguidores locales cerca de su pueblo natal de Cueno, no muy lejos
de la frontera con Francia, cuando en 1995 un productor francés lo ayudó a producir un álbum que fue aclamado por la crítica. En Italian Café
se puede escuchar su particular voz ronca y susurrante en dos canciones; una acerca de la superficialidad de la fama y otra en la que compara el
vuelo de los globos aerostáticos con las relaciones humanas.
El CD se completa con artistas modernos que reciben la influencia de sus predecesores si bien no tienen un sonido retro. Vinicio Capossela
es como el Tom Waits de Italia, quien nos retrotrae a alguna época inefable y no tiene tapujos a la hora de incorporar sonidos de pianos de
juguete y de motosierras. La nueva artista Maria Pierantonia Giua hace su debut en CD en este álbum. Por su parte, la canción de Daniele Silvestri “Le Cose in Comune (Las cosas que tenemos en común)” ganó el equivalente italiano del Grammy a la mejor canción del año. Sobre
un ritmo bossa jazzero que evoca la música popular italiana de una época pasada, Silvestri canta sobre las 4.280 cosas que él y su amada tienen
en común.
La banda austriaca Quadro Nuevo perfeccionó sus versiones instrumentales de canciones populares italianas de los años cincuenta y sesenta
tocando en las calles de distintas ciudades italianas. El instrumental que Quadro Nuevo presenta aquí—“Tu Vuo’ Fa’ L’americano (Quieres
interpretar al estadounidense),” una canción clásica de Renato Carosone— fue uno de los primeros éxitos internacionales de la música italiana.
La colección incluye la receta de una variante de café cedida gentilmente por la compañía italiana illy como así también completas notas
explicativas en inglés, italiano, español y francés. Una parte de las ganancias de este álbum será donada a Terre des Hommes, una organización
sin fines de lucro radicada en Suiza cuya misión es mejorar las condiciones de vida de niños de todo el mundo.